

Tan bonita la canción de ahora de pedir los dulces en Halloween. Más bonita que el "triqui triqui "jalogüí" que cantaba yo cuando estaba niña..."
Pero mi hija todavía no cantaba, aprendió rapidito a estirar la mano para aceptar los dulces que le estaban ofreciendo y a dejarlos en el baldecito. El baldecito yo lo lleva en una mano y a mi bailarina de la otra, pero después de dos o tres dulces entendió lo que estaba pasando y me quitó el baldecito para llevarlo ella, una bomba en una mano, los dulces en otra.
Que si los celtas que si las logias oscuras... yo conozco estas historias pero no quería pensar en eso, sólo disfrutar los niños vestidos de fantasía y las calles llenas de gente regalando dulces, sonrisas y frases tiernas sobre los disfraces.
Este año la moda fue de las princesas, Disney como siempre impone sus tendencias y pequeñas damas con largos vestidos llenaron las calles. Personajes de Discovery Kids y muchas mariposas.
Llovió pero en la calle seguían los ángeles, las hawaianas y los tigres, haciendo fila para la foto del recuerdo y corriendo hacia alguien que repartía dulces.
Más tarde, las muñecas

y los conejitos se iban a casa durmiendo en los hombros de sus papás y aparecían los niños grandes, vestidos de mujeres o de loco, acabando de vaciar las bolsas de los que repartían y cuando yo ya me iba a mi casa porque ya era suficiente paseo para mi bailarina, empezaron a pasar los adultos, enfermeras y brujas sexys, las más jovencitas encantadas con su caracterización de prostitutas (cada año pasa igual y no se porqué), los espantapájaros y vampiros, hacia la rumba de la noche.
Es increíble cómo se redescubren las fechas, cuando se lleva una niña de la mano.