
jueves, 25 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Una vida de señora sin marido...
Domingo por la tarde, casa de mi mamá, ella había preparado una comida especial para agasajar a una prima que hace tiempos no veíamos. Mi cuñada, mi mamá, mi prima, 4 niñas corriendo y la pulga Isabella corriendo detrás de las otras a más no poder de la risa...
En determinado momento de la charla me sentí tan anciana, tan señora, y ni siquiera tenía marido para hablar mal de él como las otras. Mi prima me preguntaba algunas cosas sobre el papá de Isabella, que qué le había sacado la niña.
- "El genio" - le contesté. Y nos reímos. Me preguntó si era bajito porque la niña es bajita. "no, él es alto." le contesté sin mayores detalles. Me di cuenta que ya no tengo ganas de hablar de la historia de amor o desamor que se convirtió en el origen de mi hija. Ya no tengo ganas de hablar de él ni por bien ni por mal, como que se me acabó la cuota de rabiecita que da lugar a la necesidad de desahogo. Ni siento esa necesidad de explicar la historia. Era raro que me preguntaran por él a la hora de hablar de los cocuyos.
"Si usted es el papá y yo la mamá, entonces usted y yo que venimos siendo si no somos nada", hablé un momento con el recuerdo, borroso recuerdo.
Tengo que confesar que huí. Aproveché la necesidad de siesta de mi hija para meterme con ella bajo una cobija y dormir felizmente esa tarde de domingo.
Mamá, sí, hasta ahora me acostumbro con alegría a mirarme al espejo y saber que increíblemente sí tenía una mamá por dentro.
Pero señora... planes de señora a hablar del clima del chisme, los maridos y las recetas mientras los niños corren por la casa... no, esa no es conmigo... ni soy yo. Un poco me pierdo en mí misma que ya no sé ni dónde estoy.
Estoy en el preciso instante donde debo estar, mientras juego con mi hija, la enseño a decir cosas, le compro juguetes o pañales, o mientras me abraza fuerte con alegría o cuando me quedo mirándola desconcertada cuando llora como si tuviera 4 pulmones...
Pero en el resto de las cosas de la vida, soy tan ajena, tan distante de mí.
En determinado momento de la charla me sentí tan anciana, tan señora, y ni siquiera tenía marido para hablar mal de él como las otras. Mi prima me preguntaba algunas cosas sobre el papá de Isabella, que qué le había sacado la niña.
- "El genio" - le contesté. Y nos reímos. Me preguntó si era bajito porque la niña es bajita. "no, él es alto." le contesté sin mayores detalles. Me di cuenta que ya no tengo ganas de hablar de la historia de amor o desamor que se convirtió en el origen de mi hija. Ya no tengo ganas de hablar de él ni por bien ni por mal, como que se me acabó la cuota de rabiecita que da lugar a la necesidad de desahogo. Ni siento esa necesidad de explicar la historia. Era raro que me preguntaran por él a la hora de hablar de los cocuyos.
"Si usted es el papá y yo la mamá, entonces usted y yo que venimos siendo si no somos nada", hablé un momento con el recuerdo, borroso recuerdo.
Tengo que confesar que huí. Aproveché la necesidad de siesta de mi hija para meterme con ella bajo una cobija y dormir felizmente esa tarde de domingo.
Mamá, sí, hasta ahora me acostumbro con alegría a mirarme al espejo y saber que increíblemente sí tenía una mamá por dentro.
Pero señora... planes de señora a hablar del clima del chisme, los maridos y las recetas mientras los niños corren por la casa... no, esa no es conmigo... ni soy yo. Un poco me pierdo en mí misma que ya no sé ni dónde estoy.
Estoy en el preciso instante donde debo estar, mientras juego con mi hija, la enseño a decir cosas, le compro juguetes o pañales, o mientras me abraza fuerte con alegría o cuando me quedo mirándola desconcertada cuando llora como si tuviera 4 pulmones...
Pero en el resto de las cosas de la vida, soy tan ajena, tan distante de mí.
domingo, 21 de diciembre de 2008
PP
Dicen que a la hora del control de esfínteres, algunos niños aprenden más fácil que otros... pues bueno, estoy contenta porque mi hija está pidiendo solita ir al baño, su "chichí" es dicho cada vez más a tiempo y hasta estrenó su sillita - bacinilla con "popó".
Y como sabe que lo está haciendo bien, me mira y se sonríe contenta.
Ahora, debo conseguirle otra sillita para que esté en la casa de la niñera.
Crecen rápido los bebés, van pasando sus etapas, creciendo. Mi hija está linda, despierta, rebelde pero aún conserva su cara de angelito y sus ojos que lo dicen todo sin necesidad de palabras. Ahora ya empieza a ir al baño solita.
Tengo foto, pero toca dejarla en la reserva de la familia... no creo que le guste que divulgue por el ciberespacio la foto del momento de su primer "depósito" en la sillita ja ja ja ja
Pero sí tengo otra foto qué tomar y conservar: ayer mi prima Leonor le regaló un morral y se lo pone en la espalda y se ve tan tierna así.
Vamos entrando en los días de Navidad. Pasan rápido. Ya tengo comprados algunos regalitos, de todas maneras, quizás tengamos que apretar un poco el cinturón en enero, así que no vamos a gastar en cosas innecesarias por ahora. Me alegra que ella vaya redescubriendo sus juguetes, así siguen siendo novedades para ella.
20 meses y ya empieza solita a dejar sus pañales. Soy una mamá muy orgullosa.
Y como sabe que lo está haciendo bien, me mira y se sonríe contenta.
Ahora, debo conseguirle otra sillita para que esté en la casa de la niñera.
Crecen rápido los bebés, van pasando sus etapas, creciendo. Mi hija está linda, despierta, rebelde pero aún conserva su cara de angelito y sus ojos que lo dicen todo sin necesidad de palabras. Ahora ya empieza a ir al baño solita.
Tengo foto, pero toca dejarla en la reserva de la familia... no creo que le guste que divulgue por el ciberespacio la foto del momento de su primer "depósito" en la sillita ja ja ja ja
Pero sí tengo otra foto qué tomar y conservar: ayer mi prima Leonor le regaló un morral y se lo pone en la espalda y se ve tan tierna así.
Vamos entrando en los días de Navidad. Pasan rápido. Ya tengo comprados algunos regalitos, de todas maneras, quizás tengamos que apretar un poco el cinturón en enero, así que no vamos a gastar en cosas innecesarias por ahora. Me alegra que ella vaya redescubriendo sus juguetes, así siguen siendo novedades para ella.
20 meses y ya empieza solita a dejar sus pañales. Soy una mamá muy orgullosa.
Descubriendo las muñecas

Isabella ha descubierto las muñecas. Hace tiempos que tiene, pero sólo se fijaba en los peluches y los juegos que hacen sonidos.
Hoy, domingo en la mañana, llegó con las muñecas que encontró en su caneca de juguetes. Yo creía que jugar con muñecas era instintivo pero bueno, descubrí que todo tiene un aprendizaje!!
Descubrimos que tienen brazos que abrazan y cuerpos que pueden bailar y hacer rondas si se toman de las manos.
Además, que también son compañeras a la hora de dormir.
Hoy, domingo en la mañana, llegó con las muñecas que encontró en su caneca de juguetes. Yo creía que jugar con muñecas era instintivo pero bueno, descubrí que todo tiene un aprendizaje!!
Descubrimos que tienen brazos que abrazan y cuerpos que pueden bailar y hacer rondas si se toman de las manos.
Además, que también son compañeras a la hora de dormir.
domingo, 14 de diciembre de 2008
y esta es la prueba
Creo que quisiera decir que tengo una hija dulce, tierna, inteligente, saludable y nada más... pero a decir verdad... tengo una hija muy brava, caprichosa, y con un genio que más bien se dice "un geniecito..."Ahora ha perfeccionado el "no". Aquí se las presento en la foto, bien cruzada de brazos como una vieja grande...
"ven hija te tomo una foto"
"no"
El dia de las velitas
miércoles, 19 de noviembre de 2008
La Niña de la Misa
Calcular edades no es uno de mis fuertes pero tendría 10 años, quizás.
Tan pequeña que quedaba tapada por el atril de lectura, tomó el micrófono y empezó con seguridad "vienen con alegría, Señor, cantando vienen con..." y nos pusimos de pie y el sacerdote entró.
Cantaba bien, normal, pero con mucha seguridad.
Estaba con el uniforme del colegio. Delgadita y sin peinado, no despeinada, sino con el cabello al natural. Yo la miraba, ¿así será mi Isabella?
Me gustó su actitud durante la Eucaristía, y la normalidad que había a su alrededor, como aire limpio.
Dios la bendiga.
Y oriente a Isabella en su espiritualidad, su herencia mística, en el cuidado de su Alma.
Tan pequeña que quedaba tapada por el atril de lectura, tomó el micrófono y empezó con seguridad "vienen con alegría, Señor, cantando vienen con..." y nos pusimos de pie y el sacerdote entró.
Cantaba bien, normal, pero con mucha seguridad.
Estaba con el uniforme del colegio. Delgadita y sin peinado, no despeinada, sino con el cabello al natural. Yo la miraba, ¿así será mi Isabella?
Me gustó su actitud durante la Eucaristía, y la normalidad que había a su alrededor, como aire limpio.
Dios la bendiga.
Y oriente a Isabella en su espiritualidad, su herencia mística, en el cuidado de su Alma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





